A veces hay momentos en la vida que invitan a la reflexión. Pues bien:
este era uno de esos momentos. No me voy a extender con anécdotas de hechos
pasados acerca de mi vida para decir lo mucho que pienso las cosas que
verdaderamente importan; siempre hay un momento para planificar tu siguiente
movimiento y siempre hay lugar para la improvisación, por muy bien que tengas
marcadas las pautas.
Llegué a casa andando, dándome muy poco margen de comodidad, pues la
noche prometía ser muy movida. No sabía hasta qué punto Jia Li sabría en
aquellos momentos de lo que nos había pasado, e incluso si mi compañera habría
llevado a cabo su plan para acabar conmigo. Ahora ambos sabíamos qué cartas
tenía el otro; Jia Li, la que otrora era casi como una maestra para mi, había
mancillado el equilibrio matando a alguien que tenía que vivir. Y, tratando de
enmendar su error, había dispuesto todo en mi contra para eliminarme de la
ecuación; así de simple, así de sencillo. Ignoro, por otra parte, qué motivos
habrán movido a la chica retro a hacer lo que hizo, a ponerme al corriente de
aquello. Tal vez haya sido un pálpito, tal vez una nueva traición, tal vez sea
que realmente servimos al equilibrio. Sea como fuere, aunque lamenté pensarlo,
Jia Li no quedará impune… aunque yo caiga en el intento.






